¿Qué es la intersexualidad?
El Licenciado Claudio Pilot en su espacio semanal desarrolla un nuevo tema para comprender que sexo y género no son lo mismo


Recordar la diferencia entre sexo y género es imprescindible para comprender esta temática. Sexo y género no son lo mismo. El sexo hace referencia exclusivamente a lo biológico, a lo anatómico, a nuestra parte animal, a aspectos físicos que se pueden medir en forma “objetiva” (vulva, pene, hormonas, cromosomas). El concepto de género alude a lo cultural, tiene que ver con una construcción social y es lo que define nuestra identidad. Sin la cultura, no seríamos personas. Es muy importante entonces que tengamos presente que los genitales no determinan la identidad de nadie. Tener pene no es sinónimo de ser hombre, así como tener vulva no es lo mismo que ser mujer.

A nivel biológico, hablando de “sexos”, cada persona posee cuatro diferentes:

Sexo cromosómico: Hace referencia a la combinación de cromosomas que se produce al momento de iniciarse la gestación, donde una combinación XX determinará “sexo femenino” y una combinación XY se convertirá en alguien de “sexo masculino”.

Sexo gonadal: Hace referencia a las gónadas que tendrá el cuerpo, con este término nos referimos a testículos y ovarios.

Sexo hormonal: A nivel hormonal, encontramos predominancia de testosterona en un cuerpo con sexo masculino y predominio de estrógenos y progesterona en un organismo de cuerpo femenino.

Sexo fenotípico: Hace referencia a lo observable, a lo que se puede ver en el momento del nacimiento (pene, vulva, testículos).

Estadísticamente, la mayoría de las personas del mundo nace con un sexo cromosómico XX, con ovarios, predominio de estrógenos y progesterona, y una vulva. O también es mayoritaria la combinación de cromosomas XY, testículos, predominio de testosterona y pene. Pero que esto sea la mayoría, ¿significa que siempre es así? La respuesta es NO. Y ahora entonces vamos a explicar qué es la intersexualidad.

El término intersexualidad hace referencia a personas que, a nivel biológico, tienen características sexo-genitales combinadas, tanto del sexo masculino como del femenino. Es decir, por ejemplo, tienen combinación cromosómica XXY, con pene y vulva. Antiguamente se usaba el término “hermafrodita”, pero ya es un concepto viejo y se utiliza sólo para referirse a las plantas. Al hablar de personas, lo correcto es usar el término intersexual o intersex.

Según la traducción de Laura Inter de la definición de Intersexualidad de la Organización Intersexual Internacional OII, “la intersexualidad es una diferencia congénita en las características sexuales físicas. Esto es, diferencias físicas en los cromosomas, expresión genética, diferencias hormonales, en las partes reproductivas como los testículos, pene, vulva, clítoris, ovarios y así sucesivamente. Las diferencias intersexuales, usualmente, se manifiestan en la anatomía sexual primaria y secundaria que es visible, ya sea externa o internamente. Somos intersexuales porque nuestras características sexuales innatas parecen ser: masculinas y femeninas al mismo tiempo, o no del todo masculinas o femeninas, o ni masculinas ni femeninas. La intersexualidad no siempre es evidente de inmediato, porque en nuestra sociedad no miramos de manera habitual a los genitales de nuestros semejantes o a sus órganos internos. La intersexualidad puede ser algo evidente en las diferencias físicas innatas en los caracteres sexuales secundarios, tales como, masa muscular, distribución de vello corporal, desarrollo mamario y estatura.”

De acuerdo al sitio web “Brújula Intersexual”, “la Intersexualidad es un término que en general se utiliza para una variedad de situaciones del cuerpo, en las cuales, una persona nace con características sexuales (genitales, gónadas, niveles hormonales, patrones cromosómicos) que no parece encajar en las definiciones típicas de masculino o femenino. Por ejemplo, una persona puede nacer con formas genitales típicamente femeninas, pero en su interior puede tener testículos. O una persona puede nacer con genitales que parecen estar en un estado intermedio entre los típicos genitales masculinos y femeninos –por ejemplo, un bebé puede nacer con un clítoris más largo que el promedio, o carecer de la apertura vaginal, o tener un conducto común en donde desemboca la uretra y la vagina; o puede nacer con un falo que se considera más pequeño que el pene promedio, o con un escroto que está dividido de manera que asemeja más unos labios vaginales. O una persona puede nacer con una composición genética denominada de “mosaico”, es decir unas células tienen cromosomas XX y otras tienen XY, o sus cromosomas son XXY. De esta manera, en las personas con variaciones intersexuales, las características sexuales innatas parecen ser masculinas y femeninas al mismo tiempo, o no del todo masculinas o femeninas, o ni masculinas ni femeninas.”

¿Y cuál es la identidad de género de una persona intersex? Debe quedar en claro que “nuestros genitales no determinan nuestra identidad.” Tener un cuerpo de sexo masculino no es lo mismo que ser hombre así como tener un cuerpo de sexo femenino no es lo mismo que ser mujer. Es muy importante que no se confundan estos conceptos. Al hablar de sexo, nos estamos refiriendo exclusivamente al cuerpo, al organismo biológico. Al hablar de “hombre” o “mujer”, nos estamos refiriendo al género, a la identidad de una persona. El cuerpo nos hace pertenecer al mundo animal, pero lo que nos hace personas no es el cuerpo, sino la psiquis, la cultura, el lenguaje.

La asignación del género al momento del nacimiento, o incluso durante la gestación con las ecografías, se basa solamente en los genitales y así “quien tiene pene y testículos es hombre” y “quien tiene vulva es mujer”. Pero hay aquí un grave error: que nos asignen un “género” en base al “sexo”. Los genitales definen el ser “hembra” o “macho” anatómicamente, el tener sexo femenino o masculino, pero no determinan el ser hombre o mujer en relación a lo que es la identidad de género.

En notas anteriores (“Somos personas con identidades de género y orientaciones sexuales”, “Infancias y niñeces trans”) hemos hablado de mujeres cisgénero y trans, y de hombres cis y trans. Repasemos brevemente:

Al decir “mujer transgénero”, nos referimos a aquella persona en la que no hay coincidencia entre el género que le asignaron al nacer en base a su sexo biológico (pene=hombre) y el género con el que se autopercibe. En cambio, hablamos de un “mujer cisgénero” al referirnos a aquella persona en la que hay coincidencia entre el género que le asignaron al nacer en base a su sexo biológico (vagina=mujer) y el género con el que se autopercibe.

Por otro lado, “hombre transgénero” hace referencia a aquel en el que no hay coincidencia entre el género que le asignaron al nacer en base a su sexo biológico (vagina=mujer) y el género con el que se autopercibe. El concepto de “hombre cisgénero” referencia a aquel en el que hay coincidencia entre el género que le asignaron al nacer en base a su sexo biológico (pene=hombre) y el género con el que se autopercibe.

Hasta acá estamos refiriéndonos a la concordancia o discordancia que hay entre el sexo de una persona y el género que le fue asignado al nacer. ¿Pero qué pasa cuando a nivel biológico nos encontramos con una persona que tiene características masculinas y femeninas? Es necesario que incorporemos nuevos conceptos:

“Hombre intersexual”: Es aquel que se autopercibe como hombre, presentando características de ambos sexos a nivel biológico.

“Mujer intersexual”: Es aquella que se autopercibe como mujer, presentando características de ambos sexos a nivel biológico.

Hay gente que nunca en su vida se entera que es intersexual, porque quizá a nivel genital no hay nada que les “llame la atención”, pero a nivel cromosómico hay alguna combinación intersex. Y de eso sólo podemos darnos cuenta si nos hacemos un estudio genético.

Históricamente, el médico o la médica que recibía a la persona, inmediatamente la intervenía quirúrgicamente para “acomodarla” a uno u otro sexo, dependiendo de cuál estuviera más desarrollado. Esa práctica es totalmente invasiva y sin el consentimiento de quien acaba de nacer. Actualmente lo recomendable es esperar que la persona intersex llegue a la adolescencia, y ahí decidirá si quiere o no intervenirse quirúrgicamente. Sólo se sigue interviniendo al poco tiempo de nacer si hay riesgo de vida, de lo contrario, es anti ético hacerlo. Es aconsejable elegir un nombre neutro para llamar a la persona.

No tenemos que “acomodar” nuestros cuerpos para “encajar” en la sociedad. Por eso debemos saber que cada persona tiene su cuerpo, y ese cuerpo nunca es un “cuerpo equivocado”, como antes se solía decir. Los cuerpos nunca son equivocados. No hay una única anatomía intersex, hay una diversidad de ellas.

En base a esto, la web de “Brújula Intersexual” amplía la información: “Entonces no hay una sola anatomía intersexual. Esta variabilidad en la composición corporal es algo que no siempre se hace evidente al momento de nacer. Algunas veces, una persona no descubre que tiene una anatomía intersexual, sino hasta la pubertad cuando no se presentan los cambios corporales esperados para una persona de sexo femenino o masculino típico. Algunas personas viven y mueren con una anatomía intersexual sin que nadie (ni ellas mismos) lo sepan. (…) En sí misma la intersexualidad no es una patología y definitivamente no es una malformación. (..) Tener una corporalidad típicamente femenina, masculina o intersexual, no acarrea de manera inmediata condiciones de enfermedad o de salud. La intersexualidad es una variación natural en el ser humano. Más de 1 de cada 150 personas nace intersexual.”

Escrito por: Claudio Pilot

Licenciado en Psicología. Posgraduado en Sexualidad Humana y Consejería en Sexología Clínica. Director de la Diplomatura en Sexualidad de la Universidad de Congreso. lic.claudiojavierpilot@gmail.com

Deja tu comentario

Tu correo no será publicado. (*) Requerido*

0 Comentarios

Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina