Sexualidad y Discapacidad
Habiéndose conmemorado hace poco el Día Internacional del Síndrome de Down (21 de marzo), no podemos dejar pasar la fecha para hablar de un tema tan importante como lo es la discapacidad y su relación con la sexualidad.


Si hablar de sexualidad en la actualidad sigue siendo un tabú, más lo es pensar que las personas con discapacidad tienen sexualidad. Casi nunca se habla de ello, incluso llega a creerse que son personas asexuadas: aquí hay dos tabúes entrelazados, el de la sexualidad y el de la discapacidad, por eso esta premisa social errónea acerca de la asexualidad. Pensar esto es un grave error, ya que todas las personas, con o sin discapacidad, son sexuadas, y cada una vivencia la sexualidad de acuerdo a sus posibilidades y capacidades.

Algunos mitos…

Muchos son los mitos en torno a la temática. Tomaremos algunos de los que plantea la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA). Algunos de ellos son:

1. Mito: “Las personas con discapacidad tienen una sexualidad especial”. Realidad: La presencia de discapacidad no necesariamente determina la existencia de particularidades sexuales.

2. Mito: “Las personas con discapacidad tienen una sexualidad impulsiva e incontrolable”. Realidad: Lo que pasa es que no suelen recibir Educación Sexual Integral que les permita aprender a diferencias cuáles son las conductas que pueden hacerse en público y cuáles sólo en privado.

3. Mito: “Los hombres (cisgénero) con discapacidad tienen mayor deseo de realizar actividad sexual que las mujeres (cisgénero) con discapacidad”. Realidad: La cultura machista en la que vivimos impregna todo, entonces de ella se desprenden estereotipos de género que promueven mayor aceptación de la sexualidad en los hombres (cis), reprimiéndola y censurándola en las mujeres. Hay que saber que los derechos sexuales y reproductivos son para todas las personas, más allá de su género. Las mujeres (cis) con discapacidad tienen derecho al placer, a la intimidad, a decidir sobre su propio cuerpo, a tener o no hijas/os según lo deseen.

4. Mito: “No hay diversidad sexual en las personas con discapacidad”. Realidad: Las identidades de género y las orientaciones sexuales no tienen nada que ver con la discapacidad. Por ello, existen hombres y mujeres transgénero, personas no binarias y con distintas orientaciones sexuales.

El rol de las familias

La familia de la persona con discapacidad ocupa un rol central, y también esto influye en la sexualidad. Siempre hay que tener en cuenta el tipo de discapacidad, si es visual, auditiva, motriz, intelectual, mixta, entre otras; ya que esto también va a impactar en mayor o menor medida en la expresión de la sexualidad de la persona. La familia no tiene que censurar, reprimir ni castigar las expresiones vinculadas a lo sexual. Tampoco debe tener miedo de ello sino que debe informarse sobre el tema. A veces hay tendencia a sobreproteger a la persona con discapacidad y esto dificulta el que puedan conocer y experimentar en torno a su sexualidad. No hay que centrarse en lo que no pueden hacer, sino todo lo contrario, enfocarse en aquello que sí pueden, fomentando siempre la autonomía y la independencia.

Lo principal es que la familia se informe, pregunte, consulte. Romper mitos, prejuicios y tabúes es esencial. En base a esto, hay que escuchar y permitir la expresión, hay que dar lugar a que pregunten sobre el tema y contestar siempre con la verdad, propiciando la información necesaria para que puedan conocerse y cuidarse, de una manera que sea fácil de comprender para la persona, de acuerdo a su discapacidad. Con respecto a la masturbación por ejemplo, es importante enseñarles que hay momentos y lugares para hacerla.

La prevención del Abuso Sexual

Es muy importante enseñarles a decir “no” y a pedir ayuda cuando alguna persona quiera tocar partes de su cuerpo, o estén en alguna situación que les genere molestia o incomodidad. Debemos enseñar que nadie tiene que tocar su cuerpo, ni tampoco pedirles que hagan cosas en contra de su voluntad. Y que si eso llega a pasar, tienen que comunicarlo de inmediato a alguna persona adulta.

La importancia de la Educación Sexual Integral

La implementación de la ESI es muy importante porque propone grandes aportes para visibilizar la sexualidad de las personas con discapacidad. El hecho de que sea integral y con perspectiva de género hace que se visibilicen todas las sexualidades, ya que hay tantas sexualidades como personas en el mundo. Es esencial la implementación urgente de la ESI para romper tabúes y falsas creencias. Comúnmente se asocia a la sexualidad con el sexo genital, pero es mucho más amplia que eso, incluye las identidades, orientaciones sexuales, roles de género y expresiones culturales, la intimidad, el placer, el erotismo.

Es importante saber que en Argentina, en el 2008, se sancionó y promulgó la Ley 26.378, que aprueba la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Para ampliar información al respecto, la ley está disponible para ser descargada desde Internet.

Con respecto a la discriminación, la ESI ayudaría muchísimo. Imaginemos por ejemplo a una persona con discapacidad que es homosexual, actualmente en la sociedad sufriría doble discriminación: por la discapacidad por un lado y por la homosexualidad por otro. Hay que terminar con la violencia y la agresión. Debemos dejar explícito que las personas con discapacidad tienen derecho a aprender y conocer sobre sexualidad.

Escrito por: Claudio Pilot

Licenciado en Psicología. Posgraduado en Sexualidad Humana y Consejería en Sexología Clínica. Director de la Diplomatura en Sexualidad de la Universidad de Congreso. lic.claudiojavierpilot@gmail.com

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