Familias Homoparentales y Comaternales
Lla funcionalidad de una familia no depende en absoluto ni de la identidad de género ni de la orientación sexual de las personas que las conforman... ampliemos un poco más esta idea.


Según Ravazola, una familia es “un grupo social doméstico que manifiesta una relación cotidiana y significativa, supuestamente de amor y protección”.

Cuando hablamos de “familias comaternales”, nos referimos a aquella en la cual la maternidad es ejercida por una pareja de lesbianas. Al decir “familias homoparentales”, nos referimos a aquella en la cual la paternidad es ejercida por una pareja gay.

Las psicólogas y los psicólogos que se dedican a realizar terapia familiar, coinciden en que una familia funcional contribuye al desarrollo óptimo de todas las personas que la conforman.

Según Simon, Stierlin y Wynne, una familia es funcional porque presenta:

- Capacidad para resolver problemas. Es decir, que tiene la flexibilidad para adaptarse a diferentes situaciones que vayan surgiendo y que impliquen toma de decisiones.

- Un adecuado clima emocional (sin violencia) y una comunicación clara y precisa entre las personas que la conforman.

- Capacidad para cambiar, en el curso de su ciclo vital. Es decir, que a medida que la familia se va desarrollando y se va modificando, puede adaptarse a estos cambios. Por ejemplo, cuando hay hijas/os que están en la adolescencia y se les trata de una manera diferente a como se les trataba en la niñez.

- Adecuada capacidad para regular la proximidad y la distancia en las relaciones intrafamiliares. Es decir, que no haya demasiado apego o excesiva cercanía entre las personas que conforman la familia, pero tampoco un excesivo desapego o distancia entre ellas. O sea, que se respete a individualidad y la intimidad de las personas que la conforman, y que haya sentimiento de pertenencia al sistema familiar.

- Fronteras generacionales claras. Es decir, que esté claro que los padres y las madres pueden tomar decisiones que las/os hijas/os no, como así también que padres y madres sean amigables pero que no “se hagan amigos/as” de sus hijos/as. O sea, que cada persona ocupe el lugar que le corresponde en el núcleo familiar.

Como podemos apreciar en los puntos anteriores que proponen especialistas en terapia familiar, la funcionalidad de una familia no depende en absoluto ni de la identidad de género ni de la orientación sexual de las personas que las conforman. Es decir, que la identidad trans o la orientación homosexual de una o ambas partes de la pareja adulta, no influye en absoluto en el desarrollo óptimo de las/os hijas/os.

Según Camacho y Gagliesi, las familias homoparentales y comaternales se han vuelto más visible en los últimos años. Debido al avance científico en técnicas de fertilización asistida, la sanción de leyes como la del matrimonio igualitario y la de identidad de género, y un poco de “aceptación social”, las personas lesbianas y gays tienen al menos un poco más facilitado el acceso a la maternidad y/o paternidad.

Con respecto a las familias comaternales y homoparentales, todas las investigaciones que se han llevado a cabo y que se siguen realizando, demuestran que las niñas y los niños que han sido criados por personas homosexuales (gays y/o lesbianas), presentan cualidades cognitivas, habilidades sociales, desarrollo emocional, inteligencia, adaptación psicológica, orientaciones sexuales y roles de género similares a aquellas/os que son criadas/os por personas heterosexuales. (American Psychological Association, 2005).

Hace un tiempo, y debido a la discriminación social, lo más frecuente era encontrar mujeres lesbianas y varones gays que, ocultando su orientación sexual en general, desconociéndola o negándola en algunos casos, se casaban o formaban parejas heterosexuales para poder tener hijas/os. Después de unos años, muchas de estas personas se separaban y “asumían” su orientación sexual, siguiendo obviamente con sus roles maternos o paternos. Es decir, que desde siempre las personas homosexuales han formado familias, no es algo que se esté produciendo ahora. Sino que antes no se visibilizaba por presiones sociales, culturales y religiosas.

Actualmente existen muchos prejuicios sociales con respecto de la capacidad paternal o maternal de las personas homosexuales. La gente se pregunta si la ausencia de la figura masculina o femenina incide negativamente en la crianza de hijas/os. Pero es importante destacar que esto es un prejuicio más (generado por una sociedad machista heteronormativa) que no tiene evidencia comprobable.

Es de destacar que se han realizado y se siguen haciendo, desde hace más de 30 años, numerosas investigaciones en diversos países y por diferentes equipos investigadores. Por ello, las principales asociaciones de profesionales de las áreas de salud, minoridad y educación de Estados Unidos, Canadá y Europa han elaborado recomendaciones respecto de avalar la crianza de niños y niñas por parte de personas gays y lesbianas. Algunas instituciones que sostienen esta postura, son la Asociación Americana de Pediatría, la Asociación Psicológica Americana, la Asociación Psicoanalítica Americana, la Asociación Canadiense de Psicología y el Colegio de Psicólogos de Madrid, entre muchas otras.

En síntesis, es mucho lo que se ha investigado y se sigue haciendo en torno a las nuevas configuraciones familiares. Por ello, para hablar del tema, tenemos que basarnos en fundamentos científicos, no en creencias personales cargadas de prejuicios e ignorancia, ni en creencias religiosas que sostienen el machismo, causando diversos tipos de violencia. Respetemos la diversidad familiar.



 




 

Escrito por: Claudio Pilot

Licenciado en Psicología. Posgraduado en Sexualidad Humana y Consejería en Sexología Clínica. Director de la Diplomatura en Sexualidad de la Universidad de Congreso. lic.claudiojavierpilot@gmail.com

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1 Comentario


  • Por: Maximiliano Formica
  • 22/04/2019 22:43:02

Excelente profe!! Habrá que centrar el trabajo en hacer más funcionales a las "familias tradicionales" para que permitan y respeten el proyecto de vida de cada quien... Lo supuestamente "normal" y "correcto" termina siendo la naturalización de conductas violentas y discriminatorias.

Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina