Sexo virtual
Es inevitable la influencia de la tecnología en nuestra vida cotidiana. Así como se mete en todos los ámbitos, también se introduce en el área de las relaciones interpersonales y en la sexualidad.


Es común utilizar redes sociales y aplicaciones de citas para entablar y/o mantener vínculos con otras personas con diversos fines. Uno de esos fines, puede ser el realizar el famoso “sexo virtual”. Esta actividad consiste en el intercambio de fotos y/o videos con contenidos sexuales. También es posible realizar esta actividad mediante  videollamadas, donde las personas involucradas se masturban mirándose entre ellas.

Tratándose de personas adultas, puede ser una práctica que propone romper con la rutina y la monotonía en la pareja. Y si no se está en pareja, puede ser una forma de mantener contacto sexual con otra/s persona/s. También es utilizada frecuentemente en las relaciones a distancia: ya sea entre personas que sólo se conocen en forma virtual pero nunca se han encontrado físicamente, o en parejas que por diversos motivos tienen que distanciarse por determinados períodos de tiempo. El intercambio de material visual y/o auditivo puede ser un buen elemento para estimular fantasías y despertar el deseo.

Es muy importante que haya consentimiento de todas las personas involucradas en la actividad.

Peligros y precauciones

Es muy importante prestar atención al uso de la tecnología que hacen niñas, niños y adolescentes, ya que esto puede ser usado como una herramienta para situaciones de  abuso sexual, acoso y hostigamiento. Aquí vemos nuevamente la importancia de la implementación de la Educación Sexual Integral para sentar bases en lo que respecta a prevenir situaciones de abuso sexual y hablar acerca de todo lo que tiene que ver con el cuidado del cuerpo, la privacidad y la intimidad. Es fundamental enseñar a niñas/os y adolescentes a decir NO, cuando alguna persona quiere obligarles a hacer algo que ellas/os no quieren.

Por otro lado, otra consideración a tener en cuenta es que es probable que si ha habido intercambio de fotos y/o videos con alguna pareja, y el vínculo se ha roto en “malos términos” o en situación de pelea, alguna de las partes puede usar ese material como objeto de extorsión o venganza.

En caso de que voluntariamente y entre personas adultas decida llevarse a cabo esta actividad, hay que tener la precaución de que las fotos y/o videos que se envíen, no permitan identificar a la persona que las envía. Entonces, por ejemplo, si hay algún tatuaje, evitar que se vea. Otra opción para que no quede registro en el celular es hacer videollamadas para masturbarse con la/s otra/s persona/s, pero quizá alguien del otro lado puede estar grabando, así que hay que evitar mostrar el rostro.

Son muchos los beneficios que puede aportar el uso de la tecnología en el ámbito de la sexualidad, siempre y cuando se tomen los recaudos necesarios para que algo que tiene que ver con el placer no se torne displacentero.

Escrito por: Claudio Pilot

Licenciado en Psicología. Posgraduado en Sexualidad Humana y Consejería en Sexología Clínica. Director de la Diplomatura en Sexualidad de la Universidad de Congreso. lic.claudiojavierpilot@gmail.com

Deja tu comentario

Tu correo no será publicado. (*) Requerido*

0 Comentarios

Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina