La sustentabilidad no se toma vacaciones: por un turismo responsable


Turismo sustentable, ecoturismo, turismo sostenible, turismo ecológico. Son varias las definiciones que históricamente se le ha intentado dar a la actividad turística al momento de vincularla con la sustentabilidad. Con sus diferencias puntuales y similitudes en demasía, hay una que creo contempla mejor el propósito de la cuestión: turismo responsable. 

¿Cuál es ese propósito? Promover un desarrollo de la actividad con un impacto positivo en los tres ejes que definen a la sustentabilidad: ambiental, social y económico. Un desafío que se plantea para todos los actores involucrados: gobiernos nacionales y locales, hoteles y otros establecimientos de hospedaje, emprendedores y proyectos, guías, turistas.

Analicemos más en detalle este involucramiento de triple impacto. Por un lado, tenemos a los actores con intereses en el sector turístico. Allí se han observado modificaciones en el estilo de vida más eficiente que buscan promover los distintos hospedajes. Desde cambios en la arquitectura y composición del lugar (instalación de paneles solares, electrodomésticos con etiqueta de alta eficiencia, compensación de la huella de carbono, artículos de baño biodegradables, huerta orgánica, entre otros) hasta cambios para promover en el día a día de los turistas durante su estadía (reutilizar la toalla de baño, usar eficientemente el agua, alquilar bicicleta para recorrer la ciudad, entre otros). 

Por otro lado, se encuentran los turistas o viajeros que, como tales, tienen (o tenemos) un enorme poder de impacto con cada decisión que tomen a lo largo de su viaje. Aquí es donde el triple impacto se puede observar con más claridad.

Desde lo ambiental, este nuevo paradigma del turismo busca que elijamos espacios en contacto con la naturaleza (desde lo más profundo del bosque hasta lo más visible de la ciudad) y que en todo el recorrido haya una responsabilidad, por ejemplo, respecto de cómo y dónde tiramos los residuos hasta la alimentación que llevamos.

Desde lo social, busca que interactuemos con las comunidades locales, su cultura y su patrimonio. Y desde lo económico, busca que apoyemos el desarrollo local a través de la compra de productos elaborados localmente. ¿Qué sentido tiene acaso comprar en la patagonia argentina un chocolate elaborado en Suiza, por ejemplo? No tanto como las emisiones contaminantes que ello implicaría. En los tres casos, el eje a considerar es uno: hacerlo con respeto, hacerlo con responsabilidad. 

Como toda actividad, el turismo tiene la oportunidad y el desafío de transformarse en pos de un mundo más limpio, más equitativo y más inclusivo. ¿Puede esto realmente hacer una diferencia para el planeta? Dejemos que las cifras den la respuesta. Según datos de la Organización Mundial del Turismo, el número de turistas alrededor del mundo subió de 25 millones en 1950 a casi 1.200 millones en 2015. Y conforme el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUD), el turismo genera el 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, contribuyentes al cambio climático.

De hecho, un estudio dado a conocer el año pasado en la revista científica Nature, evidenció que el turismo fue el responsable del 8% de dichas emisiones globales durante el período 2009-2013, cuatro veces más de lo previsto. ¿Los principales contribuyentes? El transporte, las compras y el consumo de alimentos.

La importancia del tema se ha incrementado a tal punto en los últimos años que Naciones Unidas declaró al 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible con el objetivo de "reconocer a los emprendedores, las empresas, los individuos y las comunidades que hacen posible este tipo de turismo". El lema de la campaña 2017 se mantiene vigente para la ocasión: "viaja, disfruta, respeta". 

Hoy el debate se centra en cómo viajamos, es decir, qué medio de transporte utilizamos, con un ojo crítico respecto de las emisiones que genera cada vuelo. Recientemente el diario británico The Guardian entrevistó a distintos científicos climáticos para conocer qué medidas implementan para "salvar al planeta". Dejar de viajar en avión o hacerlo con menos frecuencia fue la prioridad. Pero esto será tema para profundizar en alguna próxima newsletter. 



Tais Gadea Lara | RED/ACCIÓN - Ilustración: Pablo Domrose

Escrito por: Redacción El Cogollito

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