Lactancia materna
Estamos en la semana de la lactancia materna, por eso hablaremos del mejor alimento que puedes ofrecer a tu bebé. Posiciones. Mitos y consejos.


La leche materna proporciona una óptima y sana nutrición, se digiere fácilmente y protege frente a numerosas enfermedades. Además, el vínculo afectivo que se establece entre la madre y su bebé constituye una experiencia especial, singular e intensa.

La decisión de cómo alimentar al recién nacido corresponde única y exclusivamente a la madre. En base a ello, deberá recibir información durante el embarazo por parte de su matrona, información de calidad que, teniendo en cuenta las últimas evidencias científicas, permitirá a la madre tomar la decisión que considere mejor para ella y su futuro hijo.

Si los futuros padres han decidido alimentar a su hijo mediante lactancia materna deben saber que ésta aporta una serie de beneficios:

Beneficios para el recién nacido los bebés alimentados con leche materna padecen menos:

• Infección urinaria.

• Diabetes tipo 1.

• Gastroenteritis.

• Enfermedad inflamatoria intestinal.

• Otitis media.

• Linfoma Hodgkin.

• Infección respiratoria baja.

• Sepsis.

• Muerte súbita del lactante.

• Hospitalización.

• Mejora el desarrollo cognitivo.

Beneficios para la madre

Amamantar acelera la recuperación del

Útero y protege de la anemia post parto.

• Favorece la recuperación de la silueta,

al reducir la circunferencia de cadera,

debido a la movilización de las grasas acumuladas como reserva durante el embarazo.

• Facilita la relajación de la madre

gracias a las hormonas que se

segregan al amamantar

• Disminuye el riesgo de artritis reumatoide.

• Disminuye el riesgo de cáncer

de mama y de ovario antes de la menopausia.

• Disminuye el riesgo de osteoporosis.

• Disminuye los gastos familiares.

La lactancia materna es parte del sistema reproductivo y tiene el mismo significado biológico que la gestación y el alumbramiento. Constituye desde el punto de vista de la alimentación del niño, una prolongación de la vida dentro del útero. Considerando los grandes beneficios de la alimentación con leche materna diversas organizaciones recomiendan: la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del lactante, y continuar dando el pecho junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más.

Secreción de leche: En la producción y mantenimiento de la secreción láctea hay dos fenómenos de especial importancia: el reflejo de succión del bebé que determina la salida de leche y el vaciamiento de las glándulas mamarias. El conocimiento de esto es fundamental, ya que proporciona la clave de múltiples actuaciones que pueden propiciar y mantener la lactancia materna.

El vaciamiento frecuente y completo de la mama es otro requisito indispensable para una buena lactancia, si no es así, acumularás leche, aumentando la tensión en el lecho vascular disminuyendo la producción láctea y dificultando la extracción, ya que la succión del bebé será insuficiente ante la resistencia que presenta la mama para ser vaciada.

Durante el embarazo: Debes saber que no tiene importancia la forma y el tamaño de los pechos; tanto los pechos pequeños como los grandes, producen leche suficiente para amamantar a un niño e incluso a varios al mismo tiempo.

Subida de la leche: La subida de la leche se demora de 48 a 96 horas, tiempo que se reduce si se inicia una lactancia precoz. Puede que sientas los pechos vacíos, sin que esto signifique que no tengas leche, el calostro es todo lo que necesita el bebé durante los primeros días y eso sí que lo tienes. No caigas en el error de ayudarle con leches artificiales, y torturarte pensando o aceptando en boca de otros que esos chupeteos de manos son consecuencia del hambre, estos son reflejos usuales de un niño normal y sano.

En los cuatro primeros días después del parto, y antes de que la leche “madura” se produzca, fluye del pezón un líquido amarillento de consistencia variable (los dos primeros días puede ser espeso y amarillento, después es más fluido blanco-transparente) que se denomina calostro. Este líquido es rico en calorías, proteínas, anticuerpos y beta-carotenos, mientras que es más bajo su contenido en grasa y lactosa. La succión frecuente ayuda a estimular que la leche se segregue y es la mejor manera de aumentar gradualmente la producción láctea. La producción abundante de leche madura, suele establecerse transcurrida una semana después del parto.

Es importante mantener unos cuidados básicos de higiene en las manos al coger a tu bebé cuando les des el pecho para evitar infecciones y problemas en la mama. La posición correcta del niño es con la boca abierta antes de agarrar el pezón y areola mamarios, con su cuerpo pegado al tuyo y con la boca la mandíbula pegadas al pecho, de modo que el niño no tenga que girar la cabeza, que debe descansar en la curva de tu brazo, y tu antebrazo debe sostener la espalda. La debe quedarte libre para sostener las nalgas.

Puedes emplear la otra mano para ofrecer el pecho. La forma clásica es agarrar la mama en forma de tijera, permitiendo succionar el pezón y areola, al mismo tiempo que deja libre la nariz del niño, para que éste respire adecuadamente. Puedes adoptar la postura sentada o tumbada con posiciones cómodas. Esto te evitará dolores posturales. La introducción en la boca de la mayor parte de la areola mamaria evita la masticación directa del pezón y la producción de grietas.

En cada toma hay que darle al niño ambos pechos, siendo necesario que vacíe completamente un pecho antes de ofrecerle el segundo para que obtenga así la leche del final de la mamada, que, al tener mayor contenido en grasa, hace que el niño crezca y engorde. Es mucho más importante dejar que el niño termine de tomar el primer lado antes de ofrecerle el segundo, aunque esto signifique que rechace el segundo lado durante esa toma. No debes limitarle el tiempo en las tomas. Es mejor permitir que el niño mame hasta que muestre señales de satisfacción, tales como soltarse él solo o tener los brazos y las manos relajados. Si tarda mucho se debe meter el dedo meñique presionando el paladar para así evitar que se dañe el pezón.

En cuanto a la succión nocturna ayuda a mantener elevada la producción de la leche. Es aconsejable que no enciendas la luz. Los cambios de pañal se harán con la misma frecuencia que durante el día para evitar que la piel del recién nacido, pudiera irritarse por la humedad del pañal. Por la noche, deberás cambiarle el pañal en penumbra, para que el recién nacido no se despeje y retome el sueño enseguida.

No es aconsejable dar chupetes ni tetinas al recién nacido antes de que la lactancia materna esté instaurada.

En cuanto al número de tomas al día conviene no utilizar pautas estrictas de alimentación, se aconseja la lactancia a demanda. Las pautas rígidas inhiben las interacciones naturales madre-hijo, interfieren los ciclos naturales del hambre y producen ansiedad en la madre.

Cuando una madre amamanta frecuentemente desde que nace el niño los primeros 15 días, su producción de leche es mayor, el niño aumenta mejor de peso y la madre amamantará durante un período de tiempo más largo. La cantidad de leche empieza a disminuir cuando las tomas son poco frecuentes o restringidas.

Cada niño es diferente y necesita su tiempo para alimentarse, lo mismo nos sucede a nosotros (no todos comemos a la misma velocidad). Los primeros días necesitan mamar entre 8 y 14 veces al día, por dos motivos fundamentales: el pronto establecimiento de la lactancia y la disminución del riesgo de que se produzca una hipoglucemia del lactante.

Durante los primeros meses de vida los lactantes pueden experimentar diversos episodios de aumento de apetito (crisis transitoria de la lactancia). Es conveniente poner al lactante al pecho muy a menudo, para que así aumente la producción de leche, y no ofrecer durante este tiempo biberones, que casi siempre, provocan un abandono precoz de la lactancia.

Si una madre espera sistemáticamente a que se le “llenen” los pechos antes de amamantar, su cuerpo puede recibir el mensaje de que está produciendo demasiada leche y se reducirá su producción. Al finalizar las tetadas, es aconsejable mantener al niño en posición erecta durante unos minutos para que expulse el aire.

Debes recordar:

- El calostro es fundamental y suficiente para alimentar a tu hijo mientras no “suba” la leche.

Por mucho líquido que bebas no aumentará la producción de leche: aumenta la estimulación de la mama y tendrás más leche.

- Afirmaciones tales como: mi leche no es buena, es aguada y el niño no engorda son falsas. Todas las leches de todas las madres son buenas.

- El tamaño de los pechos no influye en la producción de leche.

- Dar de mamar no estropea los pechos; el embarazo puede cambiarlos de forma y de tamaño.

- Las grietas del pezón suelen producirse por un mal acople de la boca del niño al pezón: vigila la postura de tu hijo y la tuya con frecuencia.

- Tu producción de leche va a depender de la intensidad y la frecuencia con que tu hijo mame: cuanto más mame, más leche tendrás.

- Son excepcionales las mujeres que no pueden dar de mamar.

- Normalmente, dar de mamar no duele. Si tienes dolor, posiblemente no estés haciendo algo bien: consulta a tu pediatra.

- Si estás cansada o estresada, la cantidad de leche que produzcas puede ser insuficiente: tu estado de ánimo influye en la lactancia.

- Elige un ambiente tranquilo para amamantar: evita el distraerte, céntrate en tu hijo y en vos, en compartir ese momento único, ya que os ofrece a ambos múltiples beneficios.

- Amamantar puede conllevar alguna dificultad al principio: ¡nadie nace aprendido, veras como te recompensa!

Durante el periodo de lactancia materna el aporte de agua necesario para el bebé, se suministra por la leche materna y generalmente al principio no es necesario dar agua entre tomas. En verano y cuando se observan pérdidas excesivas de líquidos por sudoración, se le ofrecerá agua embotellada poco mineralizada. También es necesario ofrecer agua a partir del segundo trimestre y sobre todo, cuando se comienza la alimentación complementaria.

A la madre que está lactando, se le aconseja eliminar el consumo de tabaco y alcohol. En cuanto a tu alimentación te recomendamos tomar litro y medio de agua o zumos al día (líquidos en general) y que comas regularmente, evitando los alimentos de sabor fuerte (cebolla, coles, ajos, especias.). No abuses de las grasas ni de los dulces. Tomando de todo no le faltará de nada (verduras, carne, pescado, huevos y cereales). También debes continuar con la suplementación de yodo.

Si necesitas tomar medicación durante la lactancia, consúltalo con el pediatra, obstetra o ginecólogo, porque muchos de los fármacos que toma la madre pueden pasar al niño a través de la leche.



Fuente: Guía elaborada por la ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE MATRONAS - Imagen: Neonatología en esquemas.



Escrito por: Ana Laura Gericke

Lic. en Obstetricia. Estudiante de Medicina. Payamédico - Instagram: @obstetriciamendoza

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Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina