¿Cuándo acudir al hospital?
Cada embarazo es distinto, cada experiencia es única, pero tanto en un embarazo a término o en uno prematuro hay ciertas señales que con las que el cuerpo avisa que es momento de ir al hospital.


Después de aproximadamente nueve meses de larga espera, se acerca el tan ansiado momento del parto. Pero no podemos olvidar que cada parto es distinto: no tiene por qué parecerse a los anteriores ni a los del resto de la familia (madre, hermanas, etc.) que te hayan contado. Los partos son tan únicos como lo son las personas. Unas dos semanas antes de la fecha probable de parto, aparecen una serie de signos y síntomas premonitorios: son los llamados pródromos de parto, que no van a ser los mismos en todas las gestantes, ni van a tener igual duración e intensidad:

• El abdomen desciende al descender el feto, lo que hace que puedas notar menos la pesadez de las digestiones y disminuya el ardor de estómago. Sin embargo, la vejiga está más presionada y te produce la necesidad de orinar con mayor frecuencia en escasa cantidad. Cuando la cabeza del bebé se insinúa en la pelvis, pueden disminuir los movimientos fetales.

• Van a aparecer, sobre todo por la tarde y por la noche, unas contracciones que podés identificar como contracciones musculares, o pinchazos en la parte baja del abdomen, pero que no son rítmicas y suelen desaparecer o disminuir con el reposo. No las vamos a considerar como contracciones de parto porque no producen dilatación, aunque sí van madurando el cuello del útero ablandándolo y preparándolo para dilatar.

• Al reblandecerse el cuello del útero se expulsa el tapón mucoso, que es generalmente espeso, y más o menos oscuro o incluso sanguinolento.

• Puede que notes más dolor de espalda y que aparezcan otros síntomas generales como flatulencias, inquietud y desasosiego, cefaleas, vómitos, etc.

• Puede romperse intempestivamente la bolsa de las aguas, aunque no tengas contracciones o falte todavía algún tiempo para el final del embarazo. En tal caso, debes acudir al hospital, donde se decidirá el tratamiento adecuado. Cuando llegues al hospital, debes explicar si has expulsado mucha o poca cantidad de líquido, y el color que tenía. La rotura de la bolsa no supone, en principio, ningún riesgo para el recién nacido, siempre que el embarazo esté a término; pero sí puede ser un riesgo de infección para la madre y un condicionante para finalizar el parto en menos de 48 horas.

La duración de un embarazo normal suele ser de 38 a 41 semanas. Por tanto, el parto que se presente en este tiempo va a ser considerado un parto “a término” o “maduro”. Pero puede ocurrir que se presente antes (“parto prematuro”) o después (“parto postmaturo”).

Hay amenaza de parto prematuro cuando se producen contracciones regulares antes de que el embarazo llegue a término. Entonces, debes acudir inmediatamente a un hospital para que valoren tu situación ya que cuanto más cercano a las 40 semanas esté el parto (y siempre que no haya otros problemas añadidos, como escaso crecimiento fetal intrauterino, etc.) menos dificultades de salud tendrá tu hijo al nacer.

Estamos ante un embarazo prolongado, cuando el parto no se ha iniciado en la semana 40. Pasadas 41 semanas, el ginecólogo decidirá el momento adecuado de ingresar en el hospital para inducirte (provocar- inducir) el parto. El método será el más idóneo en cada caso.

Entonces vas a acudir al Hospital cuando:

  • Las contracciones sean rítmicas en 10 minutos con duración de 10 a 15 segundos cada una por lo menos durante 2 horas.
  • Si pedrés liquido claro o sangre por genitales externos. No confundirlo con el tapón mucoso.
  • Dolor intenso de cabeza, visión borrosa, zumbidos en oídos o si ves lucecitas.
  • Vómitos persistentes.
  • Dolor al orinar.
  • Edema (hinchazón) de pies, manos, cara o tobillos.
  • Ausencia de movimientos fetales.

PARTO A TÉRMINO

Si ya has tenido más hijos, y, sobre todo, si los partos anteriores han sido rápidos, deberás acudir cuando sientas las primeras molestias, que reconocerás por experiencias anteriores: el vientre se endurecerá por igual, durante un tiempo aproximado de un minuto, y de forma intermitente.

Pero, si se trata del primer hijo, el parto, por lo general, se presentará más lentamente, la fase inicial de pródromos suele ser larga y se puede hacer aún más tediosa en el hospital; en tu casa puedes distraerte más, alternar posturas cómodas (es muy útil balancearte en una mecedora), relajarte en agua caliente etc. y salvo que haya que recorrer grandes distancias, siempre llegarás a tiempo al hospital.

El parto comienza de manera espontánea cuando aparecen contracciones rítmicas (que no ceden con el reposo, y que, progresivamente van aumentando en intensidad, duración y frecuencia) cada 10 minutos, duran 10 a 12 segundos, y por lo menos por dos horas de reloj.

OTRAS RAZONES IMPORTANTES PARA ACUDIR AL HOSPITAL, AUNQUE NO SE HAYAN INICIADO LAS CONTRACCIONES RÍTMICAS

1- Sangrado en cantidad superior a una menstruación. (No se deberá confundir con un ligero manchado, normal después de una exploración vaginal, ni tampoco con la expulsión del tapón mucoso, que ya comentamos anteriormente, podía ser moco sanguinolento).

2- Que se rompa la bolsa, aunque no haya contracciones; hay que tener en cuenta que la rotura de la membrana a veces presenta dudas porque no fluye una gran cantidad de líquido, en ocasiones se puede producir lo que llamamos una rotura alta o un poro de bolsa que hace fluir el líquido muy lentamente y en pequeñas cantidades.

Para comprobar que se trate de esta posibilidad y no de flujo abundante o pérdidas de orina (el líquido amniótico no tiene olor), colócate una compresa (apósito o toallita nocturna) y comprobar que se va mojando poquito y que la pérdida se incrementa con los movimientos o la tos, no obstante, si el color no es transparente acude lo antes posible, aunque sin urgencia, para descartar alguna complicación.

3-Descenso brusco o ausencia de movimientos fetales. Es sabido que la movilidad del feto va descendiendo progresivamente a partir de la semana 32 aprox. hasta el final del embarazo; esta disminución de movimientos del feto se explica porque el líquido amniótico en el que se mueve también se hace menor y el espacio en el que “vive” el feto se va reduciendo a medida que éste aumenta de tamaño, pero teniendo presente esto, es un signo de alarma percibir de forma repentina movimientos muy escasos y débiles o ausencia de ellos.

Recuerda: Tener una información adecuada, puede ayudarte a tomar decisiones importantes que te beneficien a vos y a tu hijo por eso, en todas estas situaciones debes acudir al hospital.



Imagen de portada: www.eresmama.com

Escrito por: Ana Laura Gericke

Lic. en Obstetricia. Estudiante de Medicina. Payamédico - Instagram: @obstetriciamendoza

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Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina