Satisfacción y Salud Sexual
Como sabemos, la sexualidad forma parte de nuestra identidad y se expresa en nuestro estilo de vida, en nuestros roles de género, en nuestras expresiones afectivas y en nuestras conductas eróticas.


Satisfacción Sexual

Si hablamos de satisfacción sexual, hay muchas definiciones posibles sobre la misma, pero la podemos sintetizar diciendo que es la sensación de conformidad con nuestra propia vida sexual. Al tratarse de una sensación, es totalmente personal y subjetiva, por lo tanto, lo que para una persona es fuente de bienestar, para otra puede no serlo.

Diversas investigaciones señalan factores que pueden afectar a la satisfacción sexual, algunos de ellos son: fuertes valores religiosos, actitudes sexuales conservadoras, escasos conocimientos acerca de la sexualidad, falta de intimidad, ansiedad, inseguridad, falta de confianza.

Pero también hay investigaciones que determinaron cuáles son los factores que fortalecen la satisfacción. Entre estos factores, es importante considerar la salud física y mental, la participación en actividades sexuales que no impliquen penetración, buen vínculo con la pareja (en caso de tenerla), la seguridad emocional, la comunicación. Además, en las prácticas sexuales, una mayor variedad de técnicas, mayor frecuencia de intercambio y orgasmo. En relación a las parejas, se ha comprobado que la satisfacción sexual contribuye a mantener la estabilidad.

¿Y la masturbación? Tanto en compañía como en forma individual, es un acto totalmente natural, saludable y agradable. La autosatisfacción no es patológica ni tampoco causa daño alguno. Permite conocer el funcionamiento corporal, descubrir zonas de placer, estimular fantasías eróticas y preparar a la persona para una futura relación sexual. Esta autoexploración del cuerpo existe a lo largo de toda la vida, es decir, desde la infancia hasta la vejez, lo que cambian son las formas de autoconocimiento de acuerdo a la edad en la que se encuentra cada persona. Hay que romper falsas creencias que nos impidan explorar nuestras zonas de placer.

Hay un mito que plantea que “las personas que están en pareja, no se masturban”. Esto es totalmente incorrecto. El hecho de tener actividad sexual con otra/s persona/s no es algo opuesto al masturbarse, sino que son conductas que se complementan.

Salud Sexual

La salud sexual implica considerar que las relaciones sexuales sirven para el placer, no sólo para procrear. Y ese placer, no es necesariamente genital, ya que también incluye las respuestas afectivas que se asocian.

Automáticamente asociamos la palabra “sexual” con “sexo genital”, pero la sexualidad es mucho más amplia que esto. Incluye al sexo, pero también comprende las orientaciones sexuales, las identidades y expresiones de género, la prevención de infecciones de transmisión sexual, la planificación familiar y los métodos anticonceptivos, la diversidad sexual, las funciones de placer y comunicación, entre otras.

La Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) define a la salud sexual como “un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad y no solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. La salud sexual requiere de un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como de la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia.” Se reconoce que la sexualidad es una fuente de placer y bienestar y contribuye a la realización personal y a la satisfacción general.

La WAS reafirma que “la salud sexual no puede ser definida, entendida o practicada sin una amplia comprensión de la sexualidad. Para que la salud sexual se logre y mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud”.

¿Cómo podemos preservar nuestra salud sexual? De muchas maneras. Por ejemplo, respetando nuestro cuerpo y el de la demás personas, dándonos permiso para sentir placer, siendo libres en cualquier tipo de actividad sexual, ejerciendo prácticas libres de maltrato, manifestando lo que nos gusta y lo que no, disfrutando sin culpa el tener relaciones sexuales, usando preservativos en toda práctica sexual que mantengamos (oral, anal, vaginal), conociendo nuestro propio cuerpo a través de la masturbación, accediendo a una educación sexual integral.

En materia de sexualidad, es mucho lo que se ha recorrido, pero es mucho todavía lo que queda por recorrer. Sigamos investigando, aprendiendo, educando, fomentando derechos. Seamos personas libres y responsables en relación a nuestras sexualidades.

Escrito por: Claudio Pilot

Licenciado en Psicología. Posgraduado en Sexualidad Humana y Consejería en Sexología Clínica. Director de la Diplomatura en Sexualidad de la Universidad de Congreso. lic.claudiojavierpilot@gmail.com

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