Ser Padres
Ayer fue una fecha muy especial y hoy Silvia nos invita a reflexionar y poner en valor a las personas en nuestras vidas.


En muchos hogares no siempre está unida la figura materna y paterna o a él se le ve solo como el proveedor económico de la familia. Los tiempos han cambiado y ya sea lejos o en la misma casa, ellos tienen un rol más activo en la crianza de sus hijos desde la etapa del embarazo. Esto es algo positivo porque cuando una mujer se siente apoyada, querida, cuidada, y acompañada, va a tener una mejor disposición para dar de lactar a su bebé, cambiarlo, bañarlo, y realizar tareas que a veces son muy agotadoras, sobre todo si se está sola.

La relación papá y bebé:

Es una relación exclusiva, que no puede ser reemplazada con ningún tipo de relación entre el bebé y otro hombre. Es importante porque este vínculo, al igual que el apego materno, le brinda al niño la seguridad emocional y la confianza que necesita tener. Sabrá que el padre estará allí para él o ella cuando lo necesite, sobre todo en momentos de ansiedad, temor o estrés y así podrá calmarlo y/o controlarlo.

Contar con papá cerca prepara al niño para más tarde enfrentar problemas y son personas más felices. Se sienten seguros ante situaciones angustiantes, saben pedir ayuda, tienen menos dificultades para relacionarse, reconocer y regular sus emociones, así también las emociones de los demás.

Es muy importante que los padres entiendan el valor de su presencia y su papel como tal en la vida de sus hijos.

 Aunque no se presenta en todos los casos, los niños sin padre son más propensos a desencadenar problemas emocionales, por lo que es importante tomar conciencia a tiempo de ello. La paternidad es tan crucial como la maternidad. Los niños crecen con un cierto vacío que no logran comprender y esto dificulta el desarrollo de su vida social y su conducta.

Así que ya sabes, la presencia de ambos progenitores es muy importante para que un niño pueda desarrollarse adecuadamente dentro de la sociedad. 

La importancia del rol de padre durante la vida de los hijos. Aunque físicamente en un momento de la vida ya no esté, siempre es el apoyo. El referente en un hijo.

En el momento que una persona elige a su compañero o compañera. Aunque nunca se copia el rol del padre o de la madre. Cada hijo es único e irrepetible.

La persona se sentirá segura. Sabrá pensar mejor, aunque la vida nos da aprendizajes constantes. La recuperación de cada uno de los mismos, será rápida.

Muchas veces conversando con personas adultas, que no tuvieron la presencia de sus padres, siempre en su corazón adolece esa ausencia.

Es importante en estos días pensar mucho más profundo sobre nuestros roles , no tan solo como padres, sino como seres amorosos en una sociedad que nos necesita muy fuertes.

NAMASTÉ

Escrito por: Silvia Vargas Gaia

Maestra de Reiki. Masoterapeuta. Instructora de yoga. Artista visual. Fotógrafa. Docente. Multifacética. Real.

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